Las playlists
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Durante un tiempo dejamos de hablarnos, pero nunca dejamos de enviarnos canciones.
Quedaron las playlists: una con las cosas que yo no sabía decirte y otra con las respuestas que quizá solo yo entendía. A veces aparecía una canción nueva y me bastaba con verla para sentir que la conversación seguía ahí, suspendida, como si ninguno de los dos se hubiera despedido del todo.
Las últimas que compartimos fueron distintas. Ya no hablaban de lo que pudo haber sido, sino de algo que todavía estaba ocurriendo entre nosotros, aunque no supiéramos dónde ponerlo.
Tal vez por eso me cuesta volver a escucharlas. Porque no son solo canciones. Son los últimos lugares en los que todavía coincidimos.