YEl Último Borrador
Canciones

Una canción para las tres de la mañana

1 min de lectura

Hay una canción que solo puedo escuchar a las tres de la mañana.

De día suena bien, nada más. Pero cuando la ciudad se apaga y queda únicamente el zumbido del refrigerador y mi propia respiración, esa canción se abre como una carta antigua.

No diré su nombre. Cada quien tiene la suya, y nombrarla aquí sería como entrar en una habitación ajena.

Solo quiero dejar constancia de que existe. De que alguien, en alguna parte, la puso anoche en repetición y lloró un poco, sin tristeza exactamente, más bien con ese alivio de sentirse acompañado por una voz grabada hace años por alguien que ni siquiera sabe que existimos.

La música es eso: una conversación que sigue sucediendo, en silencio, mucho después de que la canción termina.