La carta que no envié
1 min de lectura
Te escribo sabiendo que no vas a leer esto, y quizá por eso me sale más honesto.
Hay cosas que nunca supe decirte a tiempo. No porque faltaran palabras, sino porque las palabras llegaban siempre un poco tarde, cuando ya habías cerrado la puerta o cuando yo todavía no entendía lo que sentía.
Te quise en el tiempo equivocado, que es otra forma de decir que te quise de verdad.
No te guardo rencor. Te guardo, simplemente. Como se guarda una fotografía que ya no se mira pero que tampoco se tira.
Espero que estés bien. Lo digo en serio, aunque me cueste. Espero que alguien te diga a tiempo todo lo que yo te digo ahora, demasiado tarde, en una carta que no pienso enviar.
Hasta siempre.